El proyecto
Contextualización del tema
El análisis y evaluación de proyectos se ha transformado en un instrumento de uso prioritario entre los agentes económicos de la actividad turística, que participan en cualquiera de las etapas de asignación de recursos para implementar iniciativas de inversión.
El objetivo de este tema es introducir los conceptos básicos de una técnica que busca recopilar, crear y analizar, de manera sistemática, un conjunto de antecedentes económicos y estratégicos que permitan juzgar cualitativa y cuantitativamente las ventajas y desventajas de asignar recursos a una determinada iniciativa.
Un proyecto es, ni más ni menos, la búsqueda de una solución inteligente al planteamiento de un problema que tiende a resolver, entre tantos, una necesidad humana. Cualquiera que sea la idea que se pretende implementar, la inversión, la metodología o la tecnología por aplicar, ella conlleva necesariamente la búsqueda de proposiciones coherentes destinadas a resolver las necesidades humanas.
Un proyecto debe evaluarse en términos de conveniencia económica, de manera que se asegure que resolverá una necesidad humana eficiente, segura y rentablemente. Nos proponemos dar la mejor solución al “problema económico” que se ha planteado, y así conseguir que se disponga de los antecedentes e información necesarios para asignar racionalmente los recursos escasos a la alternativa de solución más eficiente y viable frente a una necesidad humana percibida. La optimación de la solución, sin embargo, se inicia incluso antes de preparar y evaluar un proyecto. En efecto, al identificar un problema o una oportunidad de negocios que se va a hacer viable con él, deberán prioritariamente buscarse todas las opciones que conduzcan al objetivo.
Los proyectos surgen de las necesidades de individuales y colectivas de las personas. El centro son ellas, cuyas deben satisfacerse mediante una adecuada asignación de los recursos, teniendo en cuenta el contexto social, cultural y político en el que el se pretende desarrollar el proyecto.
En una primera etapa
deberá identificarse la oportunidad de negocio con su respectiva estrategia de
implementación y diseño de modelo de negocio. En una segunda etapa se preparará
el proyecto, es decir, se determinará la magnitud de sus inversiones, costos y
beneficios. En una tercera etapa, se evaluará el proyecto, en otras palabras,
se medirá la rentabilidad de la inversión.
La evaluación de proyectos
proporciona una información adicional para ayudar a tomar una decisión. En
este sentido, es conveniente hacer más de una evaluación para informar tanto de
la rentabilidad del proyecto como de la del inversionista y de la capacidad de
pago para enfrentar deudas. Por otra parte, debe diferenciarse entre la manera
de evaluar la creación de un nuevo negocio y la de evaluar inversiones en
empresas en marcha: outsourcing, reemplazo, ampliación, internalización y
abandono.
Definir la trazabilidad de
lo que se va a realizar es fundamental para poder preparar y evaluar el
proyecto. Esto da claridad y es foco acerca de qué se va a realizar y cómo,
donde la definición de la idea de proyecto no basta, sino que además debe
establecerse el o los modelos de negocio que hagan viable su implementación,
identificando económica y estratégicamente las ventajas y desventajas de cada
uno de ellos, pues llevan asociados distintos riesgos y, por tanto, distintas
rentabilidades.
Una vez definida la idea
de proyecto, es fundamental establecer las etapas de desarrollo y cuál de ellas
va a evaluarse económicamente en la etapa inicial.
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